TANEGASHIMA: EL ARCABUZ JAPONÉS

PRÓLOGO

El primer Soul Blade nos mostraba a Mitsurugi, un samurái que intentaba encontrar a Soul Edge para competir y (combatir) con los arcabuceros de Japón, que supusieron una auténtica revolución al usar armas de fuego. Aunque a simple vista puede parecer un argumento de lo más normal, lo cierto es que una de las referencias históricas que el juego de Namco hace al periodo Sengoku que cambió el desarrollo de los combates y por supuesto, influyó en el código de honor existente en la época.

La Intrahistoria

La historia del arcabuz japonés "Hinawajū" (火縄銃) o Tanegashima (種子島), se remonta a 1543, cuando varios comerciantes portugueses con destino a China se vieron afectados por una tempestad que acabó con su barco encallado en la isla japonesa del mismo nombre. El aspecto desaliñado de estos hombres y que los japoneses pensaran que venían del sur, hizo que se les llamase nanban (南蛮, literalmente bárbaros del sur). Del encuentro entre la cultura occidental y japonesa, acabarían introduciéndose las armas de fuego en el país del sol naciente en una curiosa historia. Un día, uno de los náufragos portugueses, el jesuita Mendes Pinto, durante un paseo con el señor feudal japonés Totitaka consiguió cazar un pato con su arcabuz: aquello dejó sorprendido al japonés, ya que las armas de fuego era unas desconocidas en Japón. Tras aquel suceso, se iniciaron las negociaciones necesarias para su fabricación y manejo. Al mismo tiempo, este hecho propició una mejor recepción de los navegantes occidentales, por los supuestos avances que podrían traer de tierras lejanas. Paradójicamente y con la fama de país avanzado tecnológicamente que tiene Japón en la actualidad, era uno de los pocos países de su entorno por aquella época que no conocía las armas de fuego, al contrario que otras culturas contemporáneas, como la china o la india.

Pronto el arcabuz se convertiría en una de las armas clave en las campañas de los señores feudales japoneses que inculcaron y difundieron su uso (sobre todo al comprobar su efectividad para perforar armaduras), no sin antes realizar pequeñas modificaciones al diseño original para adaptar el mecanismo de mecha a las condiciones más húmedas del país, mejorando el gatillo y aumentando el calibre de los proyectiles. Su producción industrial e importancia fue tal, que a finales del siglo XVI Japón era la nación con más arcabuces del mundo.

Personajes clave en la impantación del arcabuz
A la izquierda, el jesuita portugués Fernão Mendes Pinto, en el centro arcabuceros japoneses y en la derecha el Señor Feudal Oda Nobunaga

Uno de los principales valedores del arma fue el daimyō (señor feudal) Oda Nobunaga, artífice de los primeros pasos para la unificación Japón, que a pesar de que en un principio se mostró reacio a su uso (se consideraba indigno entre los samuráis y Nobunaga estaba preocupado por el tiempo necesario para su uso y su potencia), al final la eficacia del arma -mejorada respecto la original- y utilizada en grandes masas lo convenció, lo que permitió al señor feudal conquistar la mayor parte de Japón acabando con las guerras feudales e iniciando en 1600 el periodo de shogunato Edo/Tokugawa que se extendería hasta el siglo XIX y que finalizaría con la llegada de la revolución Meiji.

El uso del arcabuz no estuvo exento de polémica: los samuráis bajo el código del bushido lo consideraban indigno -aunque más bien era el peligro de acabar relegado a un segundo plano, ya que en cualquier caso la eficacia y uso del arcabuz requería menos profesionalización, siendo amigable por gente que no tenía precisamente una larga trayectoria guerrera o militar- dejando de lado los personalismos, escenas de heroicidad y la importancia del adiestramiento en el uso de la espada y la lanza. Y aquí es donde entra el personaje de Soul Blade, Mitsurugi, que se lanza en la búsqueda de la espada Soul Edge para poder competir con los arcabuceros de Japón y no quedar engordando las listas del desempleo. En su final opta por destruir la espada maldita y medirse a Tanegashima con su propia katana… que dependiendo de lo que hagamos obtendremos un final diferente. El de abajo muestra el "final bueno" con Misturugi saliendo victorioso y confiando en sus habilidades. Si fallamos al intentar alcanzar a Tanegashima obtendremos el "final malo" en el que Mitsurugi se replantea encontrar una arma más poderosa, sin importar lo diestro que sea en el manejo de la espada.

No obstante, a lo largo de su historia, la preocupación por los armas de fuego fue descendiendo encontrando otras motivaciones, como la maestría de la espada y la búsqueda de oponentes dignos, que en cualquier caso no se alejan de la mentalidad de samurái de aquellas fechas.

Tras esto una última reflexión: resulta curioso como como la palabra “tanegashima” es más buscada y conocida que el arcabuz, aunque esto se debe principalmente al anime, manga y videojuegos, que han ayudado a difundir parte de la historia de la historia del arma y de Japón.

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